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Venezuela necesita un rescate por hiperinflación

Venezuela necesita un rescate por hiperinflación-Noticias Venezuela- Calgary AB
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La firma de asesoría económica y financiera Econométrica señala que se registró una inflación del 50,6 %. El Fondo Monetario Internacional propuso la implementación de una salida a la crisis. Economistas conciben tres posibles escenarios.

Toda crisis que no se atiende se vuelve insostenible. Venezuela afronta un nuevo reto con un viejo contrincante: considerar un posible rescate financiero del Fondo Monetario Internacional. Según cálculos modestos, el plan podría requerir US$30.000 millones o más anualmente.

Venezuela no ha tenido buena experiencia con el FMI. En 1989, el gobierno del presidente Carlos Andrés Pérez se vio en la necesidad de solicitar ayuda a organismos multilaterales, ya que el país se encontraba en una crisis severa. En los años anteriores, la economía se enfocó en “crecer hacia adentro”, es decir, expulsar la inversión extranjera y limitar la importación de bienes y servicios competitivos. La propuesta del FMI parecía alentadora, prometía ser parte de la modernización del país, pero concluyó en un colapso del sistema financiero, manifestaciones de descontento popular, dos intentos de golpe de Estado y la salida del poder del presidente Pérez.

Después del “paquetazo” —como fuerzas chavistas llaman a las exigencias del FMI— Venezuela se ha mantenido reacia a aceptar ayuda económica de este organismo. Incluso en el 2007, Hugo Chávez expulsó a varios representantes por “querer imponer sus políticas neoliberales”. Recientemente, el FMI volvió a proyectar una cifra alarmante para el país: una inflación de 2.349,3 % para el 2018. Econométrica informó ayer que en octubre se registró una inflación del 50,6 %, entrando en hiperinflación.

El rescate económico promete ser “una mezcla de Argentina con Grecia en términos de complejidad”, expresan representantes del FMI. La institución estaría dispuesta a ofrecer préstamos para financiar y aliviar deudas a Venezuela a cambio de influir en políticas económicas, imponer metas y exigir el cumplimiento de requisitos, la parte polémica de los tratos con el FMI. ¿Qué implicaría este rescate? Cinco especialistas, Adriana Medina, administradora financiera del Banco Fondo Común; Luis Oliveros, experto en finanzas públicas; Dany Behar, miembro del programa de desarrollo de Brookings Institution; Tamara Herrera, directora del semanario Síntesis Financiera, y Dimas Pérez, economista y profesor de la Universidad Central de Venezuela (UCV), describieron tres posibles escenarios para el país.

El cambio

Tarde o temprano, Venezuela va a acudir al FMI para la reconstrucción. Si Maduro decide solicitar un auxilio durante su gestión, eso implica ceder en términos ideológicos. La primera medida que el Gobierno debería tomar sería desmontar el control cambiario, unificar un solo precio para el dólar. Medina explica que eso se debe hacer paulatinamente, porque, dadas las condiciones, no puede realizarse de un día para otro. “Un dólar preferencial a 10 bolívares es tan absurdo como el dólar a 42.000 bolívares en el mercado negro”. Los productores venden a pérdida y no producen las cantidades necesarias.

Devolver las importaciones a los niveles de 2015. Con esta medida ingresarían alimentos y medicamentos, lo cual ayudaría a bajar los niveles de escasez, estimularía el consumo y atendería la crisis humanitaria. Garantizar la seguridad jurídica y asegurar el respeto a la propiedad privada sería clave para transmitir confianza a inversionistas nacionales y extranjeros. El Banco Central de Venezuela debe publicar cifras aterrizadas, preservar el valor de la moneda y bajar la inflación. En otras palabras: dejar de imprimir dinero sin respaldo. Behar explica que debería haber un compromiso por reducir el déficit fiscal, ya que el Gobierno gasta más de lo que recibe, lo que eleva el costo de vida de los ciudadanos. Por último, aumentar la producción de petróleo y utilizar recursos en otras industrias que generen empleo.

La incertidumbre

El desplome de la economía ha producido desconfianza en la mayoría de los países. Según el portal Prodavinci, la deuda externa venezolana dividida entre sus habitantes aumentó 172 % en la última década. Como el Gobierno no tiene la capacidad de pagarla, es posible que entre en default financiero, es decir, que acepte que no está en la posibilidad de pagar la deuda pública vencida o los intereses debidos. En una situación de default, la economía se cierra y depende de sí misma, lo que provocaría aún más pobreza, inflación y estancamiento. Según Dimas Pérez, esto aumentaría la incertidumbre, se reducirían las posibilidades de acceder a financiamiento externo y probablemente se liquiden reservas de oro.

A Venezuela sólo le quedan dos amigos: China, que ha aplazado el pago de la deuda, y Rusia, que ha otorgado líneas de crédito que “hipotecan” al país. De los US$39.300 millones que adeuda por acuerdos bilaterales, los convenios con estos dos países representan 94,66 %. Como dice Henrique Capriles, “están raspando la olla”.

Para Tamara, el fin es más oscuro: menos recursos permiten un país más manejable para el Gobierno. “Se perdieron todos los incentivos para producir, el tejido industrial-agrícola está deteriorado, las importaciones han bajado 70 % desde el 2014 y el pueblo está pasando hambre”. Las personas consumen menos alimentos, las empresas están restringidas y la crisis humanitaria se acentúa. Esto se traduce en empequeñecer la economía como estrategia de sostenibilidad política.

El milagro

Un golpe de suerte que venga del petróleo. Una época de bonanza como la que vivió el país de 2005 a 2011, cuando la crisis era opacada por los ingresos petroleros que le permitieron al Gobierno ejecutar las misiones. De US$100 que se producen en el país, 97 provienen del petróleo, por ende, una subida del barril sería esperanzadora para el Gobierno y permitiría opacar, de nuevo, los problemas reales que enfrenta la economía.

Sin embargo, los milagros sólo ocurren una vez. En los últimos dos años ha habido un declive del 10 % de la producción petrolera, y aunque se aumente la producción, no alcanzaría para pagar la deuda externa. Para Olivares, por ahí no va el milagro. “El Gobierno va a seguir con su retórica, endeudándose más con sus aliados naturales, Rusia y China”.

En octubre, el Gobierno recibió un espaldarazo del pueblo en las elecciones regionales, comicios plagados de denuncias e irregularidades, por lo que a Nicolás Maduro le costaría aceptar que sus políticas económicas no están funcionando. Por otro lado, el FMI propone cambios y ajustes en las políticas actuales, lo cual pondría un freno ideológico al pensamiento impulsado por Hugo Chávez. Todos esperan un cambio… o al menos un milagro para Venezuela.

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