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Fidel Castro pone freno al discurso de Barack Obama en Cuba

Fidel Castro pone freno al discurso de Barack Obama en CubaEl líder cubano dijo que su país no necesita que el ‘imperio le regale nada’.

El líder cubano Fidel Castro reaccionó a la histórica visita del presidente de Estados Unidos, Barack Obama, a Cuba.

En una pieza titulada ‘El hermano Obama’ y publicada este lunes en los diarios nacionales Granma y Trabajadores, Castro, de 89 años, destacó la importancia de conocer la historia y de no “olvidar el pasado”, como invitó el mandatario estadounidense la semana pasada, y afirmó que los cubanos “no necesitamos que el imperio” les “regale nada”.

En 20 párrafos, Castro resume la historia de Cuba y sus orígenes, recuerda los enfrentamientos con EE. UU., la participación cubana en Angola y la lucha contra el apartheid.

Y recomienda: “No sé qué tendrá que decir ahora Obama sobre esta historia. (…) Mi modesta sugerencia es que reflexione y no trate ahora de elaborar teorías sobre la política cubana”.

Fidel asegura que en el discurso que el primer presidente negro de EE. UU. pronunció el martes 22 en el Gran Teatro Alicia Alonso en presencia de Raúl Castro y miembros de la sociedad civil –destacados escritores, artistas y religiosos–, el inquilino de la Casa Blanca “utiliza las palabras más almibaradas para expresar: ‘Es hora ya de olvidarnos del pasado, dejemos el pasado, miremos el futuro, mirémoslo juntos, un futuro de esperanza. Y no va a ser fácil, va a haber retos, y a esos vamos a darle tiempo; pero mi estadía aquí me da más esperanzas de lo que podemos hacer juntos como amigos, como familia, como vecinos, juntos”.

E ironiza: “Se supone que cada uno de nosotros corría el riesgo de un infarto al escuchar estas palabras”. Y agrega, “tras un bloqueo despiadado que ha durado ya casi 60 años, ¿y los que han muerto en los ataques mercenarios a barcos y puertos cubanos, un avión de línea repleto de pasajeros hecho estallar en pleno vuelo, invasiones mercenarias, múltiples actos de violencia y de fuerza?”.

A renglón seguido, el líder cubano expresa que “nadie se haga la ilusión de que el pueblo de este noble y abnegado país renunciará a la gloria y los derechos, y a la riqueza espiritual que ha ganado con el desarrollo de la educación, la ciencia y la cultura”.

Y para concluir asevera: “Advierto además que somos capaces de producir los alimentos y las riquezas materiales que necesitamos con el esfuerzo y la inteligencia de nuestro pueblo. No necesitamos que el imperio nos regale nada”.

En otro párrafo Castro insiste: “No diré que el tiempo se ha perdido, pero no vacilo en afirmar que no estamos suficientemente informados, ni ustedes ni nosotros, de los conocimientos y las conciencias que debiéramos tener para enfrentar las realidades que nos desafían”.

Con esta última reflexión, Fidel se suma a cuantos analistas de medios –todos oficiales– han expresado de diferentes formas sobre el temor de la oferta de paz de Obama.

En estos días se ha escuchado que se trata de “un cambio de estrategia para lograr el mismo fin de derrocar a la revolución”, que es un “caballo de Troya”, la política “del garrote y la zanahoria” y que lo peor es que en ningún momento ha pedido perdón por la historia.

Pero en la calle hacen otra lectura de su viaje a La Habana: “Ellos, los que viven de eso, que viajan y tienen los refrigeradores llenos, son los que tienen miedo a perder lo que tienen. Pero el pueblo que pasa necesidades quiere mejoras aunque haya que agradecérselo a Obama”, dijo una analista del Ministerio de la Agricultura.

La respuesta del gobierno de EE. UU. a la carta de Fidel no se hizo esperar. Según afirmó el portavoz de la Casa Blanca, Josh Earnest, las críticas de Castro demuestran que el viaje de Obama a Cuba tuvo su “efecto previsto”, en el sentido de “aumentar la presión” para que el Gobierno de la isla mejore su respeto a los derechos humanos.

“El hecho de que el expresidente se sintiera obligado a responder de forma tan contundente es una indicación del significativo impacto de la visita del presidente Obama a Cuba”, señaló Earnest.

Por su parte, el portavoz del Departamento de Estado, John Kirby, respondió al texto de Castro al afirmar que “nadie esperaba” que la normalización de relaciones tras la “problemática” historia entre EE. UU. y Cuba fuera a ser “fácil o rápida”.

“Fidel Castro puede hablar por sí mismo sobre la problemática historia entre EE. UU. y Cuba (…). Las políticas previas de los últimos cincuenta años no han funcionado, creemos que hay que comprometerse para tener finalmente relaciones normales con Cuba”, indicó Kirby.
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